7 febrero 2017

Tao Zhu Yin Yuan, el edificio taiwanés que “se come” la contaminación

bojunasl

La carrera por construir el edificio más alto nunca termina, pero hoy en día existen competiciones mucho más sanas y que nos gustan más en BOJUNA S.L, como construir el mejor edificio sostenible del mundo.

Las grandes ciudades del mundo son hoy en día grandes cúmulos contaminantes, y está en la mano de todos lograr disminuir el grado de contaminación en el mundo. La arquitectura de los últimos años ya está en marcha con esta misión, haciendo uso de materiales cada vez menos contaminantes y que consuman menos recursos del planeta, como remarcamos meses atrás con el artículo sobre la arquitectura sostenible.

Dentro de este marco, no ha dejado de sorprendernos la solución que planteó el arquitecto francés Vincent Callebaut, del estudio Callebaut Architectures, un prestigioso estudio especializado en proyectos verdes y sostenibles. Una solución que se encuentra en pleno proceso de construcción en la ciudad de Taipei, en Taiwán, concretamente en uno de los distritos más céntricos, XinYin.

Se trata de la torre Tao Zhu Yin Yuan, un gran edificio diseñado para un consumo mínimo de energía, como si fuese un bosque habitado. Cuenta con 92 metros de altura, algo que puede parecer bajo si tenemos en cuenta que comparte ciudad con el Taipei 101, uno de los edificios más altos del mundo.

Pero no es precisamente la altura lo que hace increíblemente especial a este edificio, sino que es el hecho de que está preparado para aprovechar las condiciones climáticas y ambientales de la zona. Antes de construirlo, cuando el estudio recibió el encargo en 2010, se llevaron a cabo estudios sobre luz solar, vientos, análisis térmicos… de forma que se optimizase al máximo tanto la ventilación como la luz natural en el edificio.

El edificio contará con 40 apartamentos, albergando en ellos unos 23.000 árboles y arbustos, plantas que absorberán 130 toneladas de dióxido de carbono cada año, una cantidad equivalente a la contaminación anual de 27 coches. Es una construcción pensada para una perfecta conexión entre el ser humano y la naturaleza.

El diseño del edificio que “se come” la contaminación es de doble hélice, inspirado en la estructura del ADN. Cuenta con un sistema de reciclaje de agua de lluvia y una amplia instalación de paneles solares en tejado y marquesinas, además de ascensores de bajo consumo.

Además se promueve la privacidad de los habitantes del edificio al evitar ejes visuales directos entre apartamentos. Son 20 plantas y cada una de ellas tiene una extensión de 550 metros cuadrados libres de columnas. Además de sostenible también está pensado para ofrecer todas las comodidades al incluir piscina, gimnasio, helipuerto e incluso varios niveles de estacionamiento de vehículos integrados dentro del edificio.

La construcción del edificio se inició en 2013, y se pretende que esté finalizado en septiembre de este año.

Es, sin duda, un importante ejemplo de la arquitectura sostenible que nos deparan con las construcciones del futuro.

Deja un comentario

*

44 − = 43